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Iglesia de Santa María la Mayor
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La Hermandad  de los Dolores del Carmen se estableció inicialmente en el Convento Carmelita  donde fue fundada, pero tras la desamortización del s. XIX hubo de abandonar el cenobio carmelita y fijar su residencia canónica en el cercano Templo de Santa María la Mayor.

Es el templo parroquial de Santa María una de las joyas más preciadas del patrimonio andujareño. La unidad espacial de su interior, la calidad de su fábrica, la belleza de sus bóvedas y la riqueza inmueble que atesora le convierte en uno de los templos más significativos de la provincia de Jaén.

Ocupan las imágenes de la Hermandad una capilla existente junto a la puerta  de la Caridad, lugar tradicional de veneración de Ntro. Padre Jesús de la Paciencia.

También existió un retablo en el lugar que hoy ocupa Ntra. Sra. de la Esperanza, descrito en un inventario de 1885 y desaparecido en la Guerra Civil, donde se encontraba la imagen  de la Virgen de los Dolores del Carmen,  y  a sus lados las imágenes de Santa Ana y San Juan Evangelista. Debajo de la Virgen, en una hornacina con cristalera, se dispuso el Niño de Dolores, que tenía cruz, potencias y canastillo de plata. Todo ello lamentablemente desaparecido hoy en día.

Maestros  arquitectos como Domingo de Tolosa, Domingo de Azpeitia, Francisco del Castillo -el Mozo-, y, muy probablemente, el mismo Andrés de Vandelvira dejaron su magistral huella en el templo

Santa María la Mayor  fue  una de las cinco parroquias que se crearon  en Andújar tras su conquista por Fernando III, el Santo (1225).  Durante más de dos siglos, el templo de Santa María se ubicó en la aljama o sala de oración de la mezquita omeya, tras haberle realizado ligeros retoques para adaptarla al culto cristiano.

Desde un primer momento mantuvo un papel destacado dentro del arciprestazgo de Andújar, convirtiéndose en sede de la imagen de Nuestra Señora de la Cabeza, aparecida un 12 de agosto de 1228, hasta tanto no se construyó su Santuario en el monte Cabezo de Sierra Morena.

En la segunda mitad del siglo XV, como consecuencia del deterioro que el templo sufría, se optó construir un nuevo templo de estilo gótico. Las obras se iniciaron coincidiendo con la prelatura de don Alonso Vázquez de Acuña al frente de la Diócesis de Jaén (1457-1474). La primitiva traza gótica sería sustituida en la segundad mitad del siglo XVI por Francisco del Castillo, el Mozo, por otra  de estilo renacentista.

Su espacio interior es de planta de salón, organizada en tres naves, articuladas en cuatro tramos. El antiguo ábside y el primer tramo del templo cubierto con bóvedas ojivales (la de la nave central con una flor cuadripétala y las laterales de terceletes) y los tres últimos tramos cubiertas con  bóvedas vaídas con decoración manierista. Las bóvedas de la nave central sobre pechinas; la del segundo tramo decorada con rosetones y en las pechinas tondos entre rica vegetación; en la bóveda del tercer tramo, diez bustos en relieve dentro de formas tetralobuladas (algunos vestidos al modo clásico y otros de raigambre hebrea), los evangelistas  en las pechinas y debajo mascarones sobre ménsulas la  del cuarto tramo ornamentada con ovas y sin decoración  en las pechinas. En las bóvedas de las naves laterales, que descansan en arcos fajones apuntados, el repertorio ornamental es a base de tondos, ovas, casetones, cartelas con salmos, etc.  Tanto el peso del bovedaje como su  presión recae en los muros perimetrales y en los soportes internos:   seis exentos de sección circular y ocho medios pilares adosados en los muros de la caja,   recorridos por baquetones que descansan en basas dispuestas a distintas alturas y decorados, a modo de capitel,  por un friso con cardinas y motivos zoomorfos.

CABECERA  Proyectada por Francisco del Castillo,  el Mozo, en el flanco oeste del templo.  Tiene una organización tripartita con  testero plano.  Destacada del resto del templo por su  mayor altura y estar sobreelevada.  La conforman la capilla Mayor,  la capilla de los Reinoso,  en el lado del Evangelio,  y la capilla de la Virgen de la Cabeza,  en el lado de la Epístola. Estas  Capillas laterales se abren a la Capilla Mayor por medio de arcos de medio punto cerrados con rejas.
LA CAPILLA MAYOR. De sección cuadrada, cubierta con media naranja sobre pechinas Cedida, en 1605, en patronazgo a don Antonio Sirvente de Cárdenas cuyos escudos vemos en las pechinas. Las pinturas de la cúpula están fechadas en 1606 y se atribuyen a Blas de Ledesma. En ellas se desarrolla un programa iconográfico acorde con el triunfante catolicismo postrentino.  El Espíritu Santo rodeado de ángeles,  los Padres de la Iglesia Latina u occidental: San Ambrosio,  San Jerónimo,  San Agustín y San Gregorio I,  el Grande, y los cuatro evangelistas con sus respectivos símbolos: San Mateo ( hombre alado),  San Lucas (el buey), San Marcos (el león) y San Juan (el águila).   El Espíritu  Santo,  como alma de la Iglesia,  en la clave de la cúpula bajo la cual se realiza  el Sacramento de la Eucaristía. 
Los Evangelistas,  cuyos escritos inspirados por el Espíritu Santo,  narran el nacimiento, vida,  muerte y resurrección de Jesucristo.  Y entre ellos los Padres de la Iglesia que con su obra y escritos contribuyeron a mantener la pureza de la fe cristiana. 
Todos los elementos que configuran el referido programa se disponen siguiendo un estricta simetría y de forma concétrica.  Perfectamente  individualizados mediante el recurso de la cuadratura y sobre fondos dorados.  Esto  imprime a la composición  un cierto bizantinismo que tal vez se persiga de forma consciente,  como evidencia  de la  claridad del dogma,  y para resaltar la importancia de la tradición que se representa en el eslabón intermedio.

Fuente:

http://www.historiandujar.com/A%20MP/smaria.htm
http://www.santamariaandujar.es/